Las condiciones climáticas y operativas pueden cambiar durante los próximos meses.
El Canal de Panamá necesita agua dulce para mover los barcos por sus esclusas. Esa agua proviene principalmente de las lluvias que alimentan los lagos Gatún y Alhajuela.
Cuando el fenómeno de El Niño reduce las lluvias durante varios meses, los lagos pueden recibir menos agua. Si sus niveles bajan demasiado, el Canal debe adaptar sus operaciones para conservar el recurso.
La relación puede explicarse de forma sencilla:
Menos lluvia en la Cuenca → menos agua en los lagos → menor profundidad disponible → barcos con menos carga o menos tránsitos diarios.
Esto no significa que el Canal vaya a cerrar. Significa que podría necesitar ajustes temporales para continuar operando de manera segura y proteger el agua destinada a la población.
¿Qué está ocurriendo en 2026?
El Niño ya está activo y continúa fortaleciéndose. El 9 de julio de 2026, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, conocida como NOAA, informó que existe un 97 % de probabilidad de que el fenómeno continúe hasta los primeros meses de 2027.
La NOAA también calcula una probabilidad del 81 % de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre de 2026. Sin embargo, incluso un evento fuerte no produce exactamente los mismos efectos en todos los países.
La Autoridad del Canal de Panamá comenzó a prepararse desde finales de 2025. Durante ese periodo aplicó medidas para ahorrar agua y mantuvo el lago Gatún en niveles altos. También aprovechó una temporada seca de 2026 más húmeda de lo normal para fortalecer las reservas de los embalses.
En mayo de 2026, el Canal indicó que mantenía una programación de 38 tránsitos diarios y que, según sus proyecciones de ese momento, no esperaba reducir esa cantidad antes del 31 de diciembre de 2026. Esa proyección puede cambiar si disminuyen las lluvias o bajan los niveles de los lagos.
1. El Niño puede reducir la lluvia que recibe la Cuenca
El primer efecto ocurre en la Cuenca Hidrográfica del Canal de Panamá. Esta es la zona donde la lluvia llega a ríos, quebradas y lagos que forman parte del sistema hídrico del Canal.
No toda la lluvia que cae en Panamá llega a los embalses. Puede llover intensamente en la ciudad o en otras provincias sin que los lagos Gatún y Alhajuela reciban suficiente agua.
El problema tampoco depende de una sola semana sin lluvia. El riesgo aparece cuando las precipitaciones son menores de lo normal durante varios meses y no permiten recuperar el agua utilizada.
En 2023, la Cuenca registró un déficit de lluvia cercano al 30 %. La situación obligó al Canal a limitar los tránsitos diarios para conservar suficiente agua durante la siguiente temporada seca.
2. Menos agua puede limitar la profundidad disponible
Cuando baja el nivel del lago Gatún, también disminuye la profundidad disponible para algunos barcos.
Aquí aparece un término importante: el calado.
El calado es la distancia entre la superficie del agua y la parte más baja de un barco. Mientras más carga lleva una embarcación, más se hunde y mayor profundidad necesita.
Si el Canal reduce el calado máximo permitido, algunos buques deben transportar menos contenedores o menos mercancía para poder pasar de manera segura. No todos los barcos resultan afectados, porque muchos ya transitan con un peso menor.
Desde el 3 de julio de 2026, el calado máximo autorizado para los buques neopanamax es de 49.5 pies, cerca del máximo de 50 pies que pueden ofrecer esas esclusas. Según la Autoridad del Canal, este ajuste estacional no cambió el número de tránsitos diarios y afecta a menos del 1.7 % de los buques neopanamax.
Por lo tanto, la medida vigente no representa una crisis operativa. Es una acción preventiva basada en los niveles actuales y proyectados del lago Gatún.
3. Una sequía prolongada podría reducir los tránsitos
Si la disponibilidad de agua disminuye de manera importante, el Canal también puede reducir la cantidad de barcos que transitan cada día.
Cada paso por las esclusas utiliza agua. Limitar los tránsitos permite conservar una mayor cantidad dentro de los lagos.
Para las navieras, una reducción de espacios puede significar:
- Mayor tiempo de espera.
- Más competencia por las reservaciones.
- Cambios en las fechas de llegada.
- Uso de rutas alternativas.
- Ajustes en la cantidad de carga transportada.
Este escenario no está confirmado para 2026. La última proyección pública del Canal no anticipaba restricciones en el número de tránsitos hasta finales del año. Sin embargo, las condiciones se revisan continuamente porque El Niño se ha fortalecido desde que se publicó esa estimación.
4. El agua también debe alcanzar para la población
Los lagos Gatún y Alhajuela no sirven únicamente para las operaciones del Canal. De este sistema también se extrae agua para abastecer a más del 50 % de la población del país.
Esto significa que la administración del agua no es solamente un asunto comercial. También es un tema relacionado con el consumo humano y la seguridad hídrica de Panamá.
Durante una temporada seca, el Canal debe equilibrar distintas necesidades:
- El agua para las personas.
- El agua para mover los barcos.
- El mantenimiento de niveles seguros en los lagos.
- Otras actividades productivas que dependen del recurso.
Por esta razón, algunas medidas operativas tienen como propósito conservar agua antes de que los embalses alcancen niveles bajos.
5. Las restricciones pueden afectar al comercio
Si un barco debe transportar menos carga, esperar más tiempo o utilizar otra ruta, sus costos pueden aumentar.
Las navieras podrían gastar más en combustible, reservaciones, almacenamiento o reorganización de sus viajes. Las empresas que dependen de esas mercancías también podrían enfrentar retrasos.
Esto no significa que todos los productos subirán de precio automáticamente. El efecto dependerá de varios factores:
- La duración de las restricciones.
- La cantidad de barcos afectados.
- El tipo de mercancía.
- Los contratos de transporte.
- La disponibilidad de inventarios.
- Las rutas alternativas.
Un ajuste pequeño y temporal puede tener un impacto limitado. Una sequía extensa puede generar consecuencias mayores para algunas cadenas de suministro.
¿Cuál es el riesgo para 2027?
El mayor riesgo podría presentarse durante la temporada seca de 2027.
La Autoridad del Canal ha explicado que los efectos más marcados de eventos anteriores de El Niño se observaron durante el año siguiente. Esto ocurrió en los periodos 1982-1983, 1997-1998, 2015-2016 y 2023-2024. Por esa razón, ya desarrolla proyecciones operativas para 2027.
El resultado dependerá principalmente de cinco elementos:
- Cuánta lluvia reciba la Cuenca durante el resto de 2026.
- Qué tan fuerte y prolongado sea El Niño.
- Con cuánta agua comiencen los lagos la temporada seca.
- Cuánta agua se utilice para consumo humano y operaciones.
- Qué tan efectivas sean las medidas de ahorro.
Por ahora, no es posible afirmar que habrá una nueva crisis hídrica en 2027. Tampoco puede descartarse. Lo correcto es hablar de un riesgo que debe vigilarse y administrarse.
¿Cómo está ahorrando agua el Canal?
El Canal aplica diferentes medidas para utilizar menos agua sin detener sus operaciones.
Una de ellas consiste en colocar dos embarcaciones pequeñas dentro de una misma cámara cuando sus tamaños lo permiten. También utiliza compuertas interiores para no llenar toda la cámara cuando el barco es más corto.
Las esclusas neopanamax cuentan con tinas que permiten recuperar y reutilizar parte del agua. Además, el Canal puede reducir la generación de energía hidroeléctrica para mantener más agua almacenada en el lago Gatún.
Otras medidas disponibles incluyen el llenado cruzado entre cámaras, la reducción de fugas y el uso de cámaras cortas para determinados barcos.
Estas acciones ayudan a enfrentar una temporada seca, pero no pueden producir agua nueva. Si durante mucho tiempo entra menos agua de la que se utiliza, los niveles de los lagos terminarán bajando.
La solución de largo plazo
El ahorro permite manejar periodos de menor lluvia, pero Panamá también necesita aumentar su capacidad de almacenamiento.
El proyecto del lago de río Indio forma parte de esa solución de largo plazo. Su propósito es fortalecer el abastecimiento de agua para la población y mejorar la confiabilidad de las operaciones del Canal durante las próximas décadas.
Río Indio no resolverá los posibles efectos de El Niño durante 2026 o 2027. Su planificación, construcción y gestión social requieren varios años.
El proyecto busca reducir la dependencia del país de un régimen de lluvias cada vez más variable. También incluye procesos de diálogo, compensación y reasentamiento para las comunidades que podrían verse afectadas.
¿Qué debemos observar durante los próximos meses?
Para saber si El Niño está afectando realmente al Canal, no basta con observar si hace calor o si llueve en la ciudad.
Los principales indicadores son:
- Las lluvias que recibe la Cuenca.
- Los niveles de los lagos Gatún y Alhajuela.
- El calado máximo permitido.
- La cantidad de tránsitos diarios.
- Las nuevas proyecciones climáticas.
- Las medidas anunciadas a las navieras.
Estos datos permitirán distinguir entre una alerta preventiva y una reducción real de la capacidad del Canal.
El Canal puede adaptarse, pero necesita agua
El fenómeno de El Niño no significa que el Canal de Panamá vaya a cerrar. El riesgo principal es que una reducción prolongada de las lluvias limite temporalmente su capacidad.
Durante 2026, el Canal mantiene estabilidad operativa, reservas favorables y medidas preventivas de ahorro. Sin embargo, el fortalecimiento de El Niño obliga a observar con atención lo que ocurra durante el resto del año y la temporada seca de 2027.
El futuro dependerá de la cantidad de lluvia que reciba la Cuenca, de la capacidad para conservar el agua y del desarrollo de nuevas fuentes de almacenamiento.
El Canal conecta al mundo, pero su funcionamiento comienza con un recurso básico para Panamá: el agua.
